SOBREMESA

Updated: Oct 18



SOBREMESA

o en la mesa de al lado


(Este es un proyecto que quiero sostener un rato más: llevar el mismo cuaderno cada vez que voy a algún restaurante. Anotar lo que puedo ver. Inventarme lo que no. La idea es ir pasando aquí las notas en limpio. Ir poco a poco construyendo un registro. Cuando sienta que ese registro se esté cerrando, cuando no pueda estirar ya más el chicle, imprimo 100 ejemplares, les aviso.)

En la mesa de al lado un hombre me mira. En la mesa de al lado ella describe algo con las manos: una vidriera, o un mueble de boticario, o una catedral.

En la mesa de al lado él pide la comida por ella. En la mesa de al lado hay gente enojada. Pareciera ser un enojo generalizado. Están molestos por todo. No discuten entre ellos, de hecho, parecen estar de acuerdo en que todo lo que los rodea es una mierda.

En la mesa de al lado al hombre se le llenan los ojos de lágrimas y odio cuando por teléfono lo llaman de un banco preguntándole por su esposa muerta. Nada de esto me consta, solo que tiene los ojos llorosos.

En la mesa de al lado hay un grupo de personas que parecieran trabajar juntas, pero pareciera también que es la primera vez que se ven en persona. En la mesa de al lado hay tres amigas poniéndose al día.


En la mesa de al lado ella tose, al hacerlo se cubre la boca con la cara interna del codo. Cada vez que lo hace abre mucho los ojos.


En el suelo, al lado de la mesa de al lado hay un cartel que advierte que el piso está resbaloso.


En la mesa de al lado alguien habla sobre el maní de Georgia.


En la mesa de al lado alguien desconfía de lo que estoy anotando en este cuaderno.


En la mesa de al lado el menú está forrado en plástico. Todo está mojado.


En la mesa de al lado Beatriz disecciona en círculos el infierno. Dibuja con sal sobre el sobre de vinil amarillo.


En la mesa de al lado alguien observa como yo observo a otras mesas.


La mesa de al lado está a 45, 72 centímetros exactos de mi mesa, acabo de medirlos.


En la mesa de al lado todos y cada uno de los miembros de una familia se consumen en sus teléfonos. No se hablan en toda la cena.


En la mesa de al lado "se escuchan carcajadas y ruído de cucharas y una chica dice: sí".


En la mesa de al lado ella no se queda quieta.


En la mesa de al lado una familia apila los teléfonos en el centro de la mesa. Hablan los unos con los otros. Luego se detestan.


La mesa de al lado está vacía. La ocupan los asientos de las sillas. Las patas ven hacia el cielo raso, adonde hay un ventilador apagado.


En la mesa de al lado ninguno de los dos se dirige la palabra.


En la mesa de al lado aman a los perros. Pero odian a los niños.


En la mesa de al lado el hombre quiere hablar con el gerente.


En la mesa de al lado cantan cumpleaños, de alguna forma casi pasivo-agresiva el "cha cha cha" no lo cantan, si no que lo marcan con los puños sobre la mesa.


En la mesa de al lado ella llora, él se le acerca y le habla. Ella se hace para atrás de golpe. Ella llora más fuerte. Él vuelve a ver a su alrededor para ver si alguien los está viendo.


En la mesa de al lado alguien le cuenta a alguien más que conoce a alguien que estaba en Nueva York en setiembre 11 del 2001. La persona pregunta si estaba cerca de las torres, la otra responde que no, pero que igual.


En la mesa de al lado un hombre le habla a otro sobre Benji Gregory, el otro no lo recuerda.


En la mesa de al lado una mujer tantea debajo del sobre de madera y toca un chicle. Involuntariamente se huele la mano. Su mano huele a menta.


En la mesa de al lado un niño esconde un pedazo de carne en una servilleta de tela.


En la mesa de al lado una pareja estudia el menú como si el menú estuviera en otro idioma.


Por debajo de la mesa de al lado el hombre que acaba de llegar del baño le da a otro hombre algo, el otro hombre se levanta y también se va al baño. La hija del segundo ve a su padre levantarse.


En la mesa de al lado una persona espera a una persona que no va a llegar.


En la mesa de al lado hay un hombre vestido completamente de payaso. Lo acompañan la que parece ser su esposa y sus dos hijos.


En la mesa de al lado hay un sacerdote.


Alguien intenta nivelar la mesa de al lado. Con una servilleta hace un taco y lo mete debajo de una de las patas. Ahora la mesa se inclina, pero en la otra dirección.


En la pared sobre la mesa de al lado hay un cartel que advierte que el café está caliente.


En la mesa de al lado una mujer se reúne con otras personas en su computadora. No usa audífonos.


En la mesa de al lado un hombre sostiene un perro en brazos. Cuando entraron el perro venía en un coche.


En la mesa de al lado ella sostiene su teléfono frente a él. Le muestra algo. El hombre mira lo que se le está mostrando en la pantalla.


En la mesa de al lado una señora habla mal del mesero. Habla mal del servicio en general. Habla mal porque están durando demasiado.


En la mesa de al lado hay una familia impar. El hijo menor almuerza con el vértice de la mesa apuntándole la boca del estómago.


En la mesa de al lado un hombre mira hacia el frente. Ido. Quieto.


En la mesa de al lado una mujer acaba de ordenar huevos fritos, tostadas y jugo de naranja con vodka.


Al llegar a la mesa de al lado el hombre deja detrás suyo la estela de un cigarro recién apagado.


En la mesa de al lado la mesera le indica al hombre que son 6300 colones, luego le pregunta si necesita copia del voucher.


En la mesa de al lado se sienta alguien que me parece conocido, pero no sé exactamente de dónde. Un rato después logro reconocer a Victor, el niño raro que molestaban en la escuela, lo molestaban mucho.


En la mesa de al lado una mujer insiste en hablarle en español al mesero. Quiere practicar. Para eso vino.


En la mesa de al lado una mujer regaña a su hija en voz alta. La hija debe tener cerca de treinta años. Su madre está histérica. A ella (a la hija) le gustaría estar muerta.


Una mujer limpia con un trapo la mesa de al lado. Hace círculos con la tela. Lo hace mecánicamente.


En la mesa de al lado, dos años antes de divorciarse, una pareja planea con entusiasmo su boda.


En la mesa de al lado un padre se despide de sus dos hijas. Tiene los ojos llorosos. Ellas no saben que él se está despidiendo.


En la mesa de al lado el hombre que antes veía hacia el frente ahora se ríe solo.


En el suelo, en la mesa de al lado, un hombre le hecha sal a un gusano.


La persona en la mesa de al lado quiere hablarme, yo me consumo en mi cuaderno.


En la mesa de al lado a una mujer la acaba de cagar un pájaro.


Oigo perfectamente la conversación del hombre que habla por teléfono en la mesa de al lado.


Hay alguien borracho en la mesa de al lado.


En la mesa de al lado una mujer le cuenta a otra algo que no quiere que nadie más sepa. Lo hace en voz muy baja.


En la mesa de al lado el hombre diminutivo: quiere más agüita y un cafecito y luego la cuentita.


En la mesa de al lado una mujer lee un libro inmenso, tienen que ser 1200 páginas, mínimo.


En la mesa de al lado una mujer sumerge en un tazón de agua hirviendo un frasco con el atol que en segundos le dará a su hijo.


En la mesa de al lado un bebé llora mientras otro vomita.


En la mesa de al lado un hombre tiene puestos sus anteojos oscuros como una diadema.


En la mesa de al lado alguien me sonríe.


En la mesa de al lado alguien se muere por dentro.


En la mesa de al lado una mujer le explica a su hija las reglas básicas de la etiqueta, adónde va qué y cómo se coloca cada cosa. Le explica que es importante. Lo hace con la boca llena de arroz con pollo.


En la mesa de al lado alguien enciende un cigarro con la chinga de otro.


En la mesa de al lado están hablando de El Exorcista.


En la mesa de al lado alguien dice que se sirvió más pan porque le sobró natilla pero que luego le sobró pan entonces se sirvió más natilla y así ad infinitum.


En la mesa de al lado, sin darse cuenta, hablan del infierno.


Sobre la mesa de al lado pasan las noticias en un tele sin volumen.


En la mesa de al lado gente habla con la otra gente que está sentada en la mesa que tienen al lado.


En la mesa de al lado está el hijo de Nelson Hoffan. Pienso que Nelson Hoffman sería un lindo título para este libro, pero también lo sería Benji Gregory, o Dana Elcar.


En la mesa de al lado dos personas toman sopa. Él hace ruido cada vez que se lleva la cuchara a la boca.


En la mesa de al lado piden dos margaritas.


En la mesa del lado hay tres sillas de niños, pero solo dos están ocupadas.


En la mesa del lado una mujer de unos 50 años le da la mano a su madre de unos 80.


En la mesa del lado hay un balde plateado con 12 servilletas. Hay un molino plástico de pimienta y un, también plástico, de sal gruesa sal del Mediterráneo. Los separa una tableta de acrílico con un código QR.


En la mesa de al lado una niña hace un gusano con el papel que envolvía una pajilla.


En la mesa del lado hablan bajito porque saben que los estoy escuchando.


En la mesa del lado hay un hombre con anteojos. Tiene barba blanca. Su cabello está bien peinado. Tiene una camisa de jeans. Frente a él hay una mujer de más o menos su misma edad. Tiene un suéter morado. Con los dientes se saca los restos de comida que tiene en las uñas. Las uñas son largas. También moradas.


Hay una pecera en la pared detrás de la mesa del lado. Desde el otro lado del vidrio varios peces ven a varios comensales comerse a otros peces.


La mesa del lado está en un ángulo de 45 grados con respecto a la pared. Luego le siguen dos que están a 90.


Es probable que alguien en alguna de las mesas de al lado haya, en algún momento, atropellado un perro.


El hombre en la mesa del lado describe con su mano la línea del horizonte. Es eso o una superficie plana. Es eso o la muerte.


En la mesa del lado alguien habla de Wagner.


Sobre la mesa de al lado está el casco del motociclista que está sentado en la mesa del lado.


En la mesa del lado alguien tilda de forma precisa estas tres frases seguidas: te de Tomás, o té de cobre o té de manzanilla.


En la mesa de lado hay alguien que conozco de mi infancia. A su lado se sientas sus 7 hermanas mayores.


En la mesa del lado hablan en un idioma que no tengo idea cuál es. Podría ser Rumano, pero también Croata, o Búlgaro.


En la mesa del lado ella pone atención a lo que un hombre mayor le dice. A su lado, un niño que tiene puesta una corona de papel en la cabeza, riega la sal.


En la mesa de lado alguien destruye con los dedos la servilleta mientras habla por teléfono.


Un mesero intenta sacar del lugar a un indigente que se sentó en la mesa de al lado.


En la mesa de lado el mesero le pregunta el hombre que si quiere lo de siempre. El hombre le responde que sí.


El hombre de la mesa del lado se levanta y se me acerca. Va a saludarme. Viene a saludarme. Me saluda.


En la mesa de lado la mujer del botox parece que tuvo puesto un snorkel toda la mañana.


En la mesa de lado está sentada la encarnación de la infelicidad.


En la mesa de al lado está mi hermana.


En la mesa de al lado está molestos porque este año es octubre y las tiendas ya están decoradas de navidad. Todos los años pasa lo mismo.


En la mesa de al lado alguien vuelve a mencionar a Benji Gregory.


Cecilia, hace un momento se levantó de la mesa y fue a sentarse sola, en la mesa de al lado.


En la mesa de al lado planean que van a hacer después de un concierto.


En la mesa de al lado alguien se encorva hacia el frente como si le hiciera una reverencia a la nada.


En la mesa de al lado está sentado mi abuelo Miguel. Me sonríe amable, distante. Miguel murió en 1969.


En la mesa de al lado un hombre tiene puesta una camiseta de Behemoth.


En la mesa de al lado dos personas mayores piden una pizza. Cuando llega, él se toma una mano con la otra y entrelaza los dedos y mira hacia abajo, hacia la mesa. Ella, en cambio, cierra los ojos e inclina la cabeza hacia atrás, apuntando con la barbilla (sin darse cuenta) a un hombre que al lado tiene puesta una camiseta de Behemoth.


Atrás de la mesa de al lado puedo ver a alguien secando copas en la cocina, lo hace metódicamente, con delicadeza y esmero. Me hace pensar que envidio mucho a la gente que tiene una pasión por lo que sea que sea que hace.


En la mesa de al lado una mujer tiene la palabra “rata” tatuada bajo el ojo derecho, pero perfectamente la palabra podría ser otra.


En la mesa de al lado hay varios venezolanos, todos ríen en voz alta, cada tanto se dan palmadas en los hombros o se abrazan y ríen de nuevo.


En la viga del techo sobre la mesa de al lado guinda (verticalmente) una bandera de Italia.


En la mesa de al lado una mujer embarazada fuma. No sé bien si está embarazada.


En la mesa de al lado un adolescente textea a una velocidad de espanto.


En la mesa de al lado alguien pide que le cocinen un poco más la carne.


En la mesa de al lado hay alguien contando monedas.

En la mesa de al lado está mi madre, está sentada 20 centímetros más alejada de la mesa que el resto porque los descansa brazos de su silla de ruedas no dejan que se acerque más.


En la mesa de al lado una mujer apoya una sombrilla mojada en la silla del frente, unos minutos después se forman charcos (como continentes) en el punto donde la sombrilla toca el suelo.


En la mesa de al lado la mujer pregunta —¿Y vos, tenés hermanos? Él responde que sí, tres hombres y una mujer.


En la mesa de al lado son alérgicos a los derivados del trigo y a los animales.


En la mesa de al lado a un hombre se le cierran los ojos mientras otra persona le habla.


En la mesa de al lado se sienta alguien que tiene 38 años de edad pero la inteligencia emocional de un niño de 14. Se llama Alejandro.


En la mesa de al lado creen en dios, digo, de verdad creen en que existen un dios y que es blanco y es hombre y que tiene barba.


En esa mesa de al lado también creen el diablo, y es rojo y tiene cachos y es malo y es el culpable de todo lo terrible que pasa en el mundo.


En esa mesa de al lado están dios y el diablo, hablan de Job, siempre Job, siglos hablando de Job. Desde aquí parece que se llevan considerablemente bien y que saben ponerse de acuerdo sin problema.


En la mesa de al lado alguien lee Bright Lights, Big City.


En la mesa de al lado está mi padre.


En la mesa de al lado está sentado el crustáceo que me debe plata desde hace 13 años.


Debajo del sobre de madera de la mesa de al lado, tallado con una gubia, está escrita la frase “Matilde, te amo. Atte. Miguel”


La mesa de al lado está vacía y tiene un rótulo pequeño que dice “reservado”.


En la mesa de al lado un hombre consume el pan en el vino.


En la mesa de al lado mi papá gira la mesa cada dos segundos intentando nivelarla, al frente suyo estoy yo, tengo doce años.


Alguien se abalanza sobre la mesa de al lado y apuñala tres veces a la persona que tiene en frente.


En la mesa de al lado piden agua del tubo.


En la mesa de al lado una mujer toma el adorno que no le deja ver a la persona que tiene al enfrente y lo pone en la mesa de al lado.


Hay un perro dormido debajo del mantel que cubre la mesa de al lado.


En la mesa de al lado alguien señala con el dedo a la persona que tiene al frente y con un tono considerablemente serio le dice, —no seás pesado, él (refiriéndose a un tercero) en el colegio, fue víctima del “burling”.







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